Perdona que ayer fuera tan brusca, Noviembre, pero entiéndeme, no puedo verte en esta situación, saber que has tirado la toalla, y quedarme indiferente. ¡Que has tirado la toalla! Tú, mi valiente Noviembre. Sé que es duro, lo sé, pero te he prometido que voy a quedarme contigo hasta que todo termine, no voy a dejarte sola ni un momento, así que tranquila. Nada puede durar para siempre, ¿verdad?
¿Sabes? A veces te miro y me acuerdo de cuando volvías a casa borracha los jueves de madrugada, como una mujer gato, antes de que León te atara una cuerda al cuello y te prohibiera salir a los tejados. Y es que es eso, Noviembre, te han domesticado a fuerza de caricias, promesas y noches en vela. Pero no creas que estoy culpando a León de lo que te ocurre, ni mucho menos. Esto es sólo culpa tuya. Sin embargo él ha asumido su parte de responsabilidad, y no estoy segura de si finge no saber la causa de tu enfermedad o es que prefiere ignorarla, pero sea como sea te besó en la frente y se acurrucó contigo en la cama, así que al menos podías haberte mostrado un poco más amable.
Noviembre, tienes que acabar con esto cuanto antes.
Esa mirada se te está empezando a clavar muy hondo en el corazón…

0 comentarios:

Publicar un comentario

Copyright 2010 Alecto
Lunax Free Premium Blogger™ template by Introblogger